Los iconos han sido creados con el fin de definir y conceptualizar a una clase social, a un momento histórico, a una identidad colectiva; para referirse a ellas sin la obligación de definir identidades concretas o individualizar actitudes.

La violencia física pública ejercida sobre unas representaciones contemporáneas, define el posicionamiento contra los conceptos representados. Mi proyecto permite al espectador actuar de forma directa y lo empodera para ser él mismo el creador, golpeando a estos iconos con objetos empapados de pintura, dejando el rastro del impacto hasta conseguir que cada lienzo sea una obra pictórica fruto de la rabia y consecuencia de un posicionamiento común.

Donde el icono atacado pasa a un segundo plano y la violencia se convierte en el mecanismo de producción para crear objetos artísticos.